Y ahora…sueño?

¿Cuántos de nosotros quisiéramos tener un interruptor con el cual manejar el sueño y la vigilia??

Desafortunadamente, el insomnio es un trastorno mucho más extendido de lo que uno podría pensar: afecta a uno de cada dos adultos.

Pero primero especifiquemos qué queremos decir con insomnio.
Desde un punto de vista clínico, hay dos tipos principales de este trastorno: el primero es el insomnio crónico, caracterizado por una dificultad repetida para comenzar, mantener o recuperar el sueño.
El segundo se llama insomnio situacional y generalmente está relacionado con eventos extremadamente estresantes o períodos particulares. Se dice que es cuando dura menos de 3 meses y cuando vuelve a la desaparición de la causa del estrés.

En este artículo estamos interesados en sacudir tanto las causas como las posibles soluciones para el primer tipo, ya que es de esperar que el segundo se resuelva de forma independiente.

Es importante, si surge, resolver este problema porque no solo causa malestar a quienes lo sufren, sino también síntomas diurnos que también afectan fuertemente nuestras vidas.
La fatiga, la irritabilidad, la somnolencia, el estado de ánimo fluctuante y la dificultad para aprender y memorizar son solo los «efectos secundarios» más comunes que puede causar la falta de sueño adecuado.

Comencemos desde una base: la cantidad de sueño necesaria para un ser humano no es unívoca!

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